Como si una trilogía de tres obras literarias se tratara, este fin de semana hemos sido lamentablemente partícipes de una serie que tiene una continuidad argumental y que coincide en el protagonista: la urbanización en zonas inundables.

Pero sin entrar en la foto general del problema, hoy nos centramos en una pieza que supondrá una grave imprudencia añadida al desorden urbano de estos años de “bonanza ladrillesca“. Greenpeace hoy ha denunciado la imprudencia e inseguridad que supondrá la nueva Ley de Costas en zonas inundables. En el anteproyecto de reforma de Ley de Costas, se excluirá del dominio público marítimo-terrestre, si nadie lo remedia, las zonas costeras que nos se hayan inundado por lo menos cinco veces en los últimos diez años”. No una, ni dos, ni tres o cuatro veces. Ya no serán terreno público las zonas que se hayan inundado por ejemplo cuatro veces.

Por supuesto esto es de una temeridad altísima, el agua siempre reclama lo que es suyo. A esta temeridad, se le suma que en el anteproyecto de Ley de Costas se postergan las concesiones en dominio público durante 75 años más sin tener en cuenta los horizontes de subida del nivel del mar por cambio climático. La temeridad tiene un componente humano muy grande como desgraciadamente hemos podido comprobar este fin de semana. Desde aquí nuestras condolencias a los familiares de las víctimas. Pero es que, además, consolidar y permitir nuevas viviendas en zonas donde los temporales y las inundaciones golpean aunque sea sólo una vez en una década debería ser una argumentación suficiente para proteger la franja costera. Al problema humano se le une el alto coste económico que significa mantener de forma artificial la primera línea del mar con espigones y regeneraciones y en el caso que nos ocupa el coste de restaurar y limpiar las zonas inundadas.


Playa de Vera (Almería), año 2002. Fuente: Google Earth.


Playa de Vera (Almería), año 2012. Fuente: Google Earth.

El borrador de anteproyecto de Ley de Costas, muy posiblemente será aprobado este viernes en Consejo de Ministros. Y este anteproyecto no va acompañado ni siquiera de una memoria económica que pueda estimar el coste de revisar todo el deslinde del dominio público costero. Sin apenas información ni participación pública, el Gobierno posterga, a golpe de decretazo futuro, la regulación y la ordenación de la Costa. Tú puedes decir ‘No a nuestra costa!”. Firma aquí
Pilar Marcos (@PilarMarcos), responsable de la campaña de Costas de Greenpeace